Bailando al murmullo de las montañas

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Un son ancestral

vibra en nuestras raíces:

Tierra y estrellas.

¡Feliz Navidad!

Y que los ángeles del universo llenen de alegría y esperanza nuestros corazones.

Los ángeles y el resplandor

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Dones de vida,

Rayos de mil colores

son tus miradas.

Conectando con la Tierra y el infinito

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Entre la Tierra

Y el universo eterno,

Soy puente vivo

Pidiendo perdón a la Madre Tierra

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Quiero ser de mar

y quiero ser de tierra,

ser de la Vida.

 

El sueño

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Un dulce sueño

mece mis esperanzas.

¡Vivo sin miedo!

Equinoccio de Primavera

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Envuelta en mi traje de Luz,

danzo y renuevo mis energías

al ritmo de que marcan los guías,

recibo a la Primavera en plenitud.

 

La paz del agua

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Surco a diario

El mar de mis emociones…

¡Y encuentro mi paz!

Un día maravilloso de cometas

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En carnavales,

cometas y caretas…

¡no son rivales!

En meditación espiritual

 

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El mensaje de este ángel nos indica que debemos oír más a nuestro corazón y comunicarnos más con el Gran Espíritu, para así llegar a una total armonía con nuestro alma.

El ser humano siempre está a la búsqueda de algo que le llene, que le comprenda y que le aporte amor, felicidad y equilibrio. Buscamos incesantemente la comunicación con otros seres para que nos aporten todas esas cosas de las que nos sentimos tan necesitados.

Si tenemos paciencia y escuchamos a nuestro corazón, tal como nos aconseja el ángel, es posible que se encienda en nosotros una luz interior que nos diga que no hay nada como la felicidad de encontrarse bien uno mismo, física y moralmente.

Podemos practicar en una habitación a solas, tal vez con una música adecuada, un incienso y una vela, de modo que encontremos la calma necesaria para meditar y escuchar los latidos de nuestro corazón, los cuales nos guiarán a ser mejores con todo el mundo, incluso con nosotros mismos, pues no hay mayor felicidad que la de estar en paz con nuestro espíritu.