La paz del agua

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Surco a diario

El mar de mis emociones…

¡Y encuentro mi paz!

Un día maravilloso de cometas

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En carnavales,

cometas y caretas…

¡no son rivales!

En meditación espiritual

 

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El mensaje de este ángel nos indica que debemos oír más a nuestro corazón y comunicarnos más con el Gran Espíritu, para así llegar a una total armonía con nuestro alma.

El ser humano siempre está a la búsqueda de algo que le llene, que le comprenda y que le aporte amor, felicidad y equilibrio. Buscamos incesantemente la comunicación con otros seres para que nos aporten todas esas cosas de las que nos sentimos tan necesitados.

Si tenemos paciencia y escuchamos a nuestro corazón, tal como nos aconseja el ángel, es posible que se encienda en nosotros una luz interior que nos diga que no hay nada como la felicidad de encontrarse bien uno mismo, física y moralmente.

Podemos practicar en una habitación a solas, tal vez con una música adecuada, un incienso y una vela, de modo que encontremos la calma necesaria para meditar y escuchar los latidos de nuestro corazón, los cuales nos guiarán a ser mejores con todo el mundo, incluso con nosotros mismos, pues no hay mayor felicidad que la de estar en paz con nuestro espíritu.

En conexión con los espiritus

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Este ángel nos trae la imagen de los animales totémicos para sugerirnos que busquemos el contacto con ellos, con los tótems individuales, para unir nuestras almas con El Gran Espíritu y alcanzar la iluminación.

Al entrar en contacto con la sabiduría universal que los animales totémicos personales representan para cada uno de nosotros podemos dejarnos guiar por el camino que nos corresponde a cada uno y, entrando en ese momento de iluminación que ellos nos facilitan, alcanzaremos el fragmento de sabiduría que necesitamos en cada preciso momento.

Haciendo por vivir

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El ángel nos trae un mensaje en favor de la Madre Naturaleza.

Estamos deteriorando todo el ecosistema mermando los recursos de los que dependemos los seres humanos, así como los demás seres vivos con los que compartimos este maravilloso planeta.

Solemos horrorizarnos cuando vemos las devastadoras consecuencias de cualquier desastre natural, nos quedamos sin aliento viendo esas catástrofes, pero no solemos pararnos a pensar detenidamente en todas aquellas acciones humanas que provocan incendios, inundaciones, contaminación, desertificación…

Tiramos sin control plásticos, latas, productos corrosivos, venenos y un sin fin de cosas inventadas por el hombre. ¿Qué pensamos dejar para las próximas generaciones?

El ángel nos pide que trabajemos nuestra conciencia de unidad con todo lo que nos rodea, que desarrollemos sin miedo nuestra sensibilidad y manifestemos el Amor que todo lo crea y todo lo puede.

Oración con El Gran Espíritu

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El ángel nos habla de los beneficios que nos proporciona dedicarnos, por lo menos un momento al día, a pensar y entrar en contacto con el Gran Espíritu, dejando a un lado todo lo demás, sin pensar en nada. Un sólo instante con esa intención vale más que años de palabras recitadas en oraciones vacías.

Hay momentos en que nuestro cerebro se queda en blanco, nuestro pensamiento se queda absorto y nada ni nadie puede interrumpirnos.

Es un tiempo mágico, más aún si logramos entrar en contacto con el Gran Espíritu. La energía que nos transmite es un fluido tan potente como un relámpago. Es un instante de conciencia infinita, un momento tan supremo que nos hace sentir como si flotáramos, fuera del tiempo y del espacio. Es nuestro, de nadie más.

Dolor por un ser querido

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El ángel nos enseña que no debemos estar tristes ante la partida de un ser querido. Nos asegura que morir es vivir, que el cuerpo sólo nos ha sido prestado para poder transformar aquí, en la Tierra, todo lo que en otras vidas hayamos hecho mal y, así, poder llegar al Gran Espíritu.

Verdaderamente, nos sentimos desamparados cuando nos enfrentamos a la pérdida de alguien cercano a quien amamos.

Cuando una persona pierde a sus padres sufre un gran dolor, pero con el tiempo va encontrando consuelo al aprender a reconocer en sí una parte de ellos, ya sea a nivel físico, psicológico o emocional, gracias a sus enseñanzas, su amor y el cuidado que le dedicaron para que fuera la persona que hoy es. Es algo imposible de olvidar.

Otras personas tienen que experimentar la pérdida de un hijo y pueden sentir que su propia vida se va con él o con ella, tal vez desearían haber muerto ellos en su lugar o sienten un inconmensurable sentimiento de culpa por lo ocurrido.

El Gran Espíritu nos dice, a través del ángel, que todos tenemos nuestro momento en la Tierra. Hemos venido a aprender y crecer como almas y, si es necesario, volveremos a experimentar diferentes vidas hasta quedar limpios de todo lo que no sea nuestra verdadera Esencia Divina para poder llegar hasta Él, que es el Amor Universal.